Desde diciembre de 2006 los niños y
las niñas de Blanca Grande tienen dónde jugar. Blanca Grande es una
población rural que pertenece al partido de Olavarría en la provincia de
Buenos Aires que, hasta la inauguración de la Plaza Antonio Spicoli, no
contaba con un espacio apropiado para juegos infantiles.
El proyecto de la plaza comenzó en abril del año
pasado por iniciativa de Elsa Raymondi, Directora de la Escuela “Juan
Uhalde”, quien fue becada por CLAYSS para asistir a los Seminarios
Internacionales de Aprendizaje y Servicio Solidario y, posteriormente,
recibió una capacitación por parte de María Marta Mallea.
Esta escuela se había iniciado en la práctica de
aprendizaje-servicio con el desarrollo de un museo que reúne materiales
encontrados en excavaciones de la zona cercanas a lo que fue el Fortín
de Blanca Grande. Para este proyecto, la institución recibió el
asesoramiento de la Facultad de Arqueología de la UBA.
¿Qué necesitan los vecinos?
A partir de las capacitaciones recibidas, la
directora Raymondi decidió replantear el rumbo de los proyectos
educativos solidarios y descubrió que una plaza en la que pudieran jugar
sus propios alumnos era una necesidad sentida por la comunidad a la que
su escuela podía dar respuesta. Así fue cómo armó un proyecto en el que
los alumnos trabajaron desde sus clases de Matemáticas
-calculando las dimensiones de los espacios-, de
Espacio Verde -analizando las distintas especies de árboles y plantas-,
de Inglés, Educación Artística, Sociales y Lengua.
Pero en esa plaza tan cuidadosamente planificada
faltaban los juegos. La solución surgió durante el Seminario 2005.
Allí, Elsa tomó contacto con la Escuela Industrial “Luciano Fortabat” de
Olavarría, que se presentó al Premio Presidencial “Escuelas Solidarias”
con el proyecto “La calesita de ilusiones, una calesita para todos”.
Fueron los estudiantes de esa institución quienes se ofrecieron a
proveer los juegos para la futura plaza.
“Aprender haciendo”
Desde el área técnica de su escuela y bajo el lema
“Aprender haciendo”, los estudiantes de Olavarría se encargaron de
recolectar y soldar los materiales para fabricar los juegos. Se trató de
un proyecto institucional abierto -en el cual se podían sumar todos
aquellos que quisieran participar- y que articuló contenidos de
Soldadura, Electricidad, Carpintería, Mecánica, Montaje y Programación.
Según le contaron los jóvenes de Olavarría a María
Marta–quien fue invitada a la inauguración de la plaza-, “trabajar en un
proyecto de este tipo hace que te den más ganas de ir a la escuela”.
Hicieron hincapié en la satisfacción que les dio ver la cara de los
niños destinatarios de sus trabajos y en que “valió la pena todo el
esfuerzo realizado”.
Con el tobogán no alcanza
No contentos con el proyecto de la plaza, los
alumnos de la Escuela N ° 75 comenzaron a gestionar en la Municipalidad
de Olavarría el permiso para darles nombres a las calles de Blanca
Grande. Eligieron nombres de árboles y consiguieron que la Municipalidad
donara las especies correspondientes a cada calle.
¿Quiénes van a plantar los árboles cuando empiece el
otoño? Los niños y las niñas de la Escuela “Juan Uhalde”, por supuesto. |