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Seminario

 

Marzo 2012

 

En memoria de Donald Eberly

Todos los que tuvimos el privilegio de conocer a Don, lamentamos profundamente su fallecimiento el 25 de diciembre pasado. Eberly fue un incansable líder y promotor del servicio juvenil y el aprendizaje-servicio a nivel mundial. Uno de los impulsores y primeros funcionarios del “Cuerpo de Paz” norteamericano, a lo largo de su vida dio impulso a numerosas instituciones que abrieron camino al compromiso social juvenil, como IANYS, Asociación Internacional para el Servicio Nacional de la Juventud.
Desde CLAYSS tenemos una enorme deuda de gratitud con él. Fue por su generoso apoyo que en 1993 Nieves Tapia pudo tomar contacto por primera vez con la propuesta del aprendizaje-servicio en Estados Unidos, e integrarse a la red internacional de IANYS en 1998. Eberly apoyó a CLAYSS, apenas nacida como organización, para que pudiera ser la organizadora de la VI Conferencia mundial de IANYS en la agitada Buenos Aires de 2002. Extrañaremos su pasión, su serena lucidez y su siempre joven capacidad de iniciativa, pero su recuerdo seguirá siempre presente.

Para saber más sobre Donald Eberly, en inglés click aquí.


Para descargar el artículo en castellano “Prosocialidad y aprendizaje-servicio”, escrito en colaboración con Roberto Roche en ocasión de la VI Conferencia mundial de IANYS, click aquí

 

Donald Everly

Nacido en una familia metodista descendiente de los primeros colonos de Estados Unidos, y educado en Harvard y el MIT, donde se graduó en Física, desde muy joven Donald se propuso poner su vida al servicio de los demás.
En 1950, apenas recibido, había decidido incorporarse a un programa de tres años de servicio social en África, cuando estalló la guerra de Corea. Al recibir la convocatoria a la conscripción, el joven graduado decidió escribirle al Presidente Truman, planteándole que le parecía más útil para el entendimiento internacional ir a servir al África. Cuando no le dieron la opción de objetar al servicio militar obligatorio, se hizo una curiosa promesa: si sobrevivía a la guerra, dedicaría el mismo tiempo de la conscripción a desarrollar un servicio social significativo en África. Al regresar de la guerra se casó con Louise, quien sería su compañera por el resto de su vida, y juntos partieron a Nigeria, donde Donald trabajó como docente, y contribuyó al establecimiento de un sistema de canalización y purificación del agua que terminó con las enfermedades asociadas al consumo de agua contaminada en la región.
En 1957 redactó su primera propuesta de “servicio nacional juvenil”. En 1959, de regreso a los Estados Unidos y a Harvard, donde trabajó como docente mientras realizaba estudios de posgrado en educación, logró que su propuesta de servicio sustitutivo al servicio militar inspirara la creación del “Peace Corps”, o Cuerpo de Paz. La ley, propuesta con el apoyo de un legislador republicano, se introdujo en el debate presidencial entre Nixon y Kennedy en 1960. Kennedy incluyó al Cuerpo de Paz en su agenda y su afirmación en su discurso inaugural “no preguntes lo que tu país puede hacer por ti, sino lo que tú puedes hacer por tu país” anticipó la fundación del Peace Corps en marzo de 1961. Eberly formó parte de su primer equipo en Washington por unos meses, hasta que a fines del ’61 él y su familia decidieron regresar a Nigeria, desde donde pudo monitorear la instalación de los primeros equipos de voluntarios del Peace Corps en África.
En los años de la guerra de Vietnam, Eberly defendió incansablemente la idea de un servicio sustitutivo al servicio militar obligatorio, y en 1966 organizó en Nueva York la primera “Conferencia sobre Servicio Nacional”. La repercusión de ese primer encuentro en los medios le permitió lograr apoyo económico para establecer la que sería su organización de base por gran parte de su vida: el National Service Secreteriat (Secretariado para el Servicio Nacional).
Sin embargo, con la escalada militar en Vietnam durante la presidencia de Johnson, los apoyos al servicio social sustitutivo se fueron debilitando. Para 1968, y luego de los asesinatos de Luther King y Robert Kennedy, Eberly se vio obligado a reducir al Secretariado a su mínima expresión, y a buscar trabajo como investigador y docente. Es en ese período en que, junto con otros colegas, comienza a investigar las implicaciones educativas de las actividades de servicio.
Eberly fue el coordinador de la Primera Conferencia de Atlanta sobre aprendizaje-servicio, que reunió a 500 estudiantes universitarios comprometidos en proyectos de aprendizaje y servicio comunitario. Su artículo “Service Experience and Educational Growth”, publicado en 1968 por el American Council of Education, es uno de los primeros estudios sobre la implementación y el impacto del aprendizaje-servicio en la Educación Superior.
La promoción de cuerpos de servicio juvenil sustitutivos al servicio militar y del aprendizaje-servicio en todos los niveles educativos serían por el resto de su vida las dos caras de una misma pasión por abrir caminos al protagonismo y a la formación de los jóvenes en la búsqueda de un mundo mejor.
A esos objetivos dedicó el resto de su vida, incluyendo decisiones laborales y familiares que muchas veces no fueron sencillas. Durante la presidencia de Reagan el clima político era cada vez más desfavorable a sus ideas, lo que volvía cada vez más difícil compatibilizar su trabajo en el Secretariado con su permanencia en el organismo público donde hasta entonces había trabajado. En 1984, a los 56 años, decidió emplear una pequeña herencia recibida para poder retirarse anticipadamente, y consagrar el resto de su vida al Servicio nacional. Para ahorrar, el National Service Secreteriat pasó a funcionar en lo que había sido el dormitorio de huéspedes de su casa en Washington.
La austeridad que se había auto-impuesto no le impidió desarrollar numerosas iniciativas, y contribuir al nacimiento de muchas otras. Donald colaboró con Jim Kielsmeier en el establecimiento de la “Minnesota Youth Innitiative”, que conduciría a la fundación de NYLC, hoy una de las principales organizaciones norteamericanas en el campo del aprendizaje-servicio, y su programa de “National Service Fellowships”, becas del Secretariado para potenciales líderes del aprendizaje-servicio en otros países, benefició entre otros a Argentina y Costa Rica.
En 1992 comenzó a organizar las “Conferencias Globales sobre Servicio Nacional Juvenil” cada dos años. Durante la tercera Conferencia, en 1996, se fundó IANYS, una red mundial de líderes del servicio nacional juvenil y el aprendizaje-servicio de la que continuó siendo presidente honorario hasta su muerte.
En los últimos años de su vida se había mudado a Nueva Zelandia, donde vive aún su familia, y desde allí continuó activo en la medida que se lo fue permitiendo su declinante salud.
Entre sus obras se destacan su autobiografía, National Service, A Promise to Keep (1988), National youth service: What do we know (1985) y Service Without Guns (2006).
Su extenso archivo y biblioteca han sido donados a la Universidad de Syracuse.